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Existe un hecho en la actualidad que preocupa a la población, la mala influencia en la salud que provoca la telefonía móvil. Algunos estudios actuales informan sobre la aparición de ciertos tumores en el cráneo por una excesiva utilización de esta telefonía, sin contar otros síntomas diversos como por ejemplo: dolores de cabeza, palpitaciones, dolor de oído y síntomas generales de cansancio, etc.
La exposición a radiaciones El tener una fuerte exposición a campos eléctricos y electromagnéticos, como trabajar delante de una pantalla o monitor de ordenador, puede presentar ciertos síntomas: cansancio, aturdimiento o falta de concentración, como también irritarse con más facilidad. Ya algunos científicos y asociaciones técnicas empezaron a tomar conciencia de estos asuntos.
Otro hecho que preocupa a la población es la influencia de la telefonía móvil. Puede ser que al hablar unos minutos por teléfono una persona comience a congestionarse. Los que lo usan con mayor intensidad notan dolores de cabeza, palpitaciones, dolor de oído y síntomas generales de cansancio. La sugerencia más útil que se puede hacer para aquellas personas que usan continuamente la telefonía móvil es adquirir un sistema de manos libres, de forma que el aparato y su antena estén lo más alejados posibles del cerebro, ya que es esta zona una de las partes más sensibles a las distintas fuentes de radiación.
Algunos estudios actuales informan sobre la aparición de ciertos tumores en el cerebro por una excesiva utilización del teléfono móvil, sin contar otros síntomas diversos. Algunos gobiernos han exigido a las compañías una disminución de los niveles de radiación como medida preventiva, pero oficialmente no establecen una relación entre telefonía móvil y problema de salud, ya que existen inconvenientes e intereses comerciales relacionados con las compañías multinacionales. De igual manera, hoy existen evidencias científicas suficientes para afirmar que la radiación indiscriminada de microondas que genera la red de telefonía móvil sobre la población, tiene malos efectos biológicos y genera un mayor riesgo para la salud pública.
Efectos negativos de la telefonía móvil La radiación de un teléfono móvil supera 3 millones de veces la radiación natural, y durante su uso la antena emisora-receptora se sitúa cerca del cerebro. La emisión de microondas muy cerca de esta zona acelera las ondas cerebrales al límite del estrés. Muchos informes científicos alertan de los riesgos de la contaminación electromagnética y en especial de las microondas, utilizadas en emisiones de televisión, radares y telefonía móvil, pero también en informática (chips) y en múltiples dispositivos electrónicos (wireless).
Los efectos biológicos dependen del tiempo de exposición a las microondas. Si se tiene una exposición continuada, a largo plazo, con el uso de la telefonía móvil o la exposición a las antenas repetidoras, muchos científicos encuentran daños en la membrana celular, efectos sobre el sistema inmunitario con pérdida de defensas, e incluso alteración del ADN, con destrucción de cromosomas, y rotura de enlaces simples y dobles. Se ha relacionado el uso del móvil con el cáncer de piel y también puede ser causa de tumores cerebrales. Además, se lo vincula con el Parkinson y con el riesgo de potenciar o acelerar la aparición de Alzheimer.
Por otra parte, los efectos neurofisiológicos a corto plazo son: incremento del estrés; alteración de ondas cerebrales y otros biorritmos, pérdidas de memoria, mente en blanco; dolor de cabeza persistente, insomnio y trastornos del sueño, ruidos y zumbidos de oídos, mareos y vértigo, palpitaciones y alteraciones del ritmo cardíaco. Asimismo subida de presión sanguínea, calentamiento de los tejidos cercanos al oído y a la córnea del ojo, con aumento del riesgo de sufrir cataratas; eritemas en las zonas de piel expuestas de modo directo a las radiaciones, además de toda una serie de malestares difíciles de definir, que la medicina califica como distonías neurovegetativas, el nuevo Síndrome de las microondas.
Todas las personas son sensibles a las microondas, pero existe una población de alto riesgo que presenta un peligro estadístico mucho mayor, como: las embarazadas, los bebés y los niños. El riesgo también se incrementa en enfermos, ancianos y, más aún, en las personas ultrasensibles.
De acuerdo al riesgo evidente que ya se ha citado se debe usar el teléfono móvil lo menos posible, limitando el número de llamadas y su duración. En caso de que no haya más remedio que usarlo, los analógicos son más aconsejables que los digitales. Se debe elegir un modelo de baja radiación -las potencias de emisión suelen oscilar entre 0,6 y 2 W- y considerarlo un teléfono de emergencia. Es aconsejable el uso de mensajes escritos, por su breve emisión radioeléctrica y por la distancia de lectura.
Cuando no se lo usa hay que mantener el teléfono alejado del cuerpo, y evitar llevarlo permanentemente cerca de los genitales, riñones, corazón, ojos o cerebro. No usarlo dentro de edificios, ya que aumenta la potencia de radiación al tener que atravesar estructuras densas, ni en lugares públicos, para evitar la irradiación involuntaria al usuario pasivo. Aunque esto es casi imposible, es importante impedir la venta y promoción del teléfono móvil a los jóvenes, evitando su uso en los niños, por su mayor sensibilidad.
Cada vez más locales públicos, hoteles y restaurantes, evitan el uso indiscriminado del teléfono móvil, para ofrecer a sus clientes un entorno de silencio, relax y confort ambiental. Por lo tanto, resulta de vital importancia realizar, a nivel del estado, un mapa de radiación, que permita planificar el crecimiento urbanístico en armonía con la red de telefonía, introduciendo criterios sanitarios y, especialmente, evitar las antenas repetidoras cerca de guarderías, escuelas, hospitales y centros similares, donde se encuentra la población más sensible.
Este artículo puede ser reproducido libremente . Información extraída de: Reportajes.org
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